La medida contempla restringir el uso del recurso para actividades productivas, mientras crece la preocupación por una sequía que podría extenderse hasta el primer semestre de 2027.
El director general de la CAR Cundinamarca, Alfred Ballesteros, confirmó que 35 municipios de su jurisdicción se encuentran en alerta por desabastecimiento de agua, con diferentes niveles de riesgo. Entre los territorios mencionados están Puerto Salgar y Viotá, donde ya fue declarada la calamidad pública, además de Villeta, Caparrapí, Tocaima, El Colegio, Facatativá, Apulo, Agua de Dios, Guaduas, Cachipay, Fúquene, Buenavista, Arbeláez, Venecia, Tibacuy, Silvania y Cabrera.
Según explicó Ballesteros en entrevista con La FM, la CAR inició un diagnóstico de las fuentes hídricas que abastecen los acueductos urbanos y rurales de los municipios afectados. A partir de esa evaluación, la entidad prevé regular, desde la tercera semana de octubre, las concesiones de agua destinadas a usos diferentes al consumo doméstico, con posibles suspensiones parciales o totales para actividades industriales, avícolas y porcícolas. La medida se aplicaría en las fuentes ubicadas aguas arriba de las bocatomas, con el propósito de garantizar mayores caudales para los acueductos.
La situación es especialmente compleja en municipios que dependen de fuentes superficiales. Ballesteros señaló que cerca del 90 % de los municipios de la jurisdicción dependen de quebradas, ríos y nacimientos, algunos de los cuales han registrado reducciones cercanas al 80 % de su caudal normal. En Viotá, el río Calandaima presenta una disminución superior al 90 %, mientras que en sectores de Viotá y La Peña ya hay comunidades que dependen de carrotanques para el suministro de agua. En Facatativá, donde se había anunciado racionamiento, el director de la CAR indicó que las lluvias recientes han mejorado parcialmente la situación.
La advertencia también mira hacia los próximos meses. De acuerdo con lo señalado por Ballesteros, el IDEAM prevé que el fenómeno pueda intensificarse durante noviembre y diciembre y prolongarse hasta el primer semestre de 2027. Frente a este escenario, la CAR plantea restaurar las microcuencas abastecedoras, estudiar fuentes alternas, aprovechar aguas lluvias y subterráneas, promover el reúso y la economía circular. El llamado a los hogares es a reducir el consumo, mientras que a los sectores productivos se les exige avanzar en planes de adaptación al cambio climático, porque la prioridad será garantizar el agua para el consumo humano.

