Si son valientes, cojonudos y veraces, vayan a la Fiscalía con las correspondientes pruebas.
Camino a la abadía, me antojé reflexionar, sobre lo fácil que es en Fusagasugà, no hablar bien sobre la inmensa mayoría de sus residentes.
El primer bocadillo, el alcalde y sus colaboradores. Estos ya deben tener sus pieles bien curtidas por la acidez salival.
Unos turiferarios, me comentaron que hay pseudo periodistas, que ejercen tipo gota/gota; a esa bolsa sin fondo, también contribuyen varios concejales, agregan, los correveydiles. Mi conclusión: son habladurías cultivadas en mentes truculentas.
Si son valientes, cojonudos y veraces, vayan a la fiscalía con las correspondientes pruebas.
Yo le pido al Señor, que así sea. En mi mundano convento, tengo muy bien molida y machacada la expresión jesuítica: ante la duda abstente.
Salen de esa bitácora Negra, no más de tres colegas, serios, curtidos y que aman su oficio, así como aman al Creador.
EL ABATE DE JAZENDE
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