La CAR suspendió un proyecto campestre en la vereda Espinalito tras evidenciar movimientos de tierra que modificaron el curso natural de quebradas que tributan al río Cuja.

Una intervención urbanística en zona rural de Fusagasugá encendió las alarmas ambientales. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) impuso medida preventiva de suspensión a un proyecto de vivienda campestre luego de comprobar afectaciones sobre el suelo y la red hídrica en la vereda Espinalito.

Durante la visita técnica realizada por profesionales de la Dirección Regional Sumapaz, se evidenciaron labores de terraceo, adecuación de taludes y apertura de vías internas que alteraron el relieve natural del terreno. Según el reporte oficial, varias fuentes hídricas fueron modificadas e incluso algunas perdieron su cauce original, comprometiendo su funcionalidad ecológica.

Las afectaciones impactan directamente la cuenca de la quebrada Espinalito y su conexión con el río Cuja, un sistema estratégico para el equilibrio ambiental del municipio. La autoridad ambiental advirtió que este tipo de intervenciones no solo vulneran la normatividad vigente, sino que pueden incrementar riesgos asociados a erosión, inestabilidad del suelo y posibles emergencias en temporada de lluvias.

La CAR reiteró que el desarrollo urbanístico debe ajustarse estrictamente a las determinantes ambientales y a las licencias otorgadas, y recordó que el control no es opcional. El llamado es a que constructores, curadurías y autoridades locales garanticen que el crecimiento de Fusagasugá no avance a costa de su estructura ecológica, un patrimonio que sostiene la seguridad y calidad de vida del territorio.

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