El Hospital San Rafael de Fusagasugá recuerda que una correcta higiene de manos sigue siendo la medida más efectiva para prevenir enfermedades dentro y fuera de los centros de salud.
Aunque la pandemia quedó atrás, el lavado de manos continúa siendo una de las acciones más efectivas para prevenir enfermedades e infecciones. Así lo explicó Rosmary Beltrán, jefe de Enfermería y líder de la Estrategia Multimodal de Higiene de Manos de la Oficina de Epidemiología y Control de Infecciones del Hospital San Rafael de Fusagasugá, durante el programa Hablemos de Salud, una alianza entre el Hospital San Rafael y Fusagasugá Noticias Periódico Digital.
La profesional destacó que una adecuada higiene de manos puede reducir significativamente el riesgo de infecciones asociadas a la atención en salud, razón por la cual el hospital mantiene una estrategia permanente de capacitación dirigida al personal asistencial, pacientes, familiares y visitantes. Además, la institución dispone de cerca de 650 puntos de higiene de manos distribuidos en sus diferentes servicios para facilitar esta práctica y disminuir la propagación de microorganismos.
Beltrán explicó que el cumplimiento de los protocolos es supervisado mediante capacitaciones, listas de verificación y observaciones en los distintos servicios, siguiendo los lineamientos establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Asimismo, aclaró que el uso de guantes no reemplaza el lavado o la desinfección de las manos, ya que la eliminación de bacterias y otros microorganismos depende de una correcta higiene de la piel.
Durante la entrevista también precisó que el alcohol glicerinado permite una adecuada desinfección en aproximadamente 30 segundos, mientras que el lavado con agua y jabón requiere cerca de un minuto y es indispensable en situaciones específicas, como después del contacto con fluidos corporales o antes de realizar procedimientos limpios en un paciente.
Finalmente, hizo un llamado a la comunidad para no bajar la guardia. Recomendó lavarse o desinfectarse las manos al ingresar y salir de las instituciones de salud, antes de manipular alimentos, después de ir al baño, cambiar un pañal o tener contacto con superficies de uso frecuente. “Las manos seguras salvan vidas y esa seguridad está en manos de todos”, concluyó la jefe de Enfermería, invitando a convertir este hábito en una práctica diaria para proteger la salud de toda la familia.
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