Así lo sentenció el Presidente en su discurso de posesión, añadiendo que suspende el Impuesto al Patrimonio, y que los pobres también están en su corazón. También dijo que congelará el gasto público.

Con un discurso cargado de referencias históricas, religiosas y políticas, Abelardo De La Espriella asumió la Presidencia de Colombia y presentó su gobierno como el comienzo de una “regeneración nacional”. El mandatario prometió ser “el presidente de todos los colombianos”, reivindicó la separación de poderes y aseguró que respetará la independencia del Congreso y de las altas cortes. También fue categórico al descartar una Asamblea Constituyente y prometió entregar el poder al término de los cuatro años establecidos por la Constitución. Su mensaje, sin embargo, estuvo marcado por una fuerte confrontación con el gobierno saliente, al que responsabilizó de problemas de corrupción, seguridad, gasto público y deterioro institucional.

De La Espriella ordenó a las Fuerzas Militares y de Policía enfrentar “sin tregua” al narcoterrorismo y a las estructuras criminales, anunció la construcción de megacárceles y advirtió que los grupos ilegales deberán someterse a la ley o enfrentar la fuerza del Estado. También anunció la erradicación de los cultivos de coca por distintas vías y el uso de fumigación con herbicidas que, según sostuvo, no afectarían la salud ni el medio ambiente. Cuestionó además la Jurisdicción Especial para la Paz y prometió revisar sus efectos, aunque aseguró que respetará el orden jurídico. En su discurso rindió homenaje a Miguel Uribe Turbay y reivindicó el legado de Álvaro Uribe Vélez en materia de seguridad.

El presidente acusó al gobierno anterior de convertir la contratación pública en un mecanismo de “expoliación” y anunció inteligencia artificial, análisis de datos, trazabilidad digital y blockchain para vigilar los recursos estatales. Dijo que las evidencias sobre posibles hechos de corrupción serán entregadas a la justicia colombiana y que buscará cooperación internacional para perseguir recursos en el exterior. En materia económica anunció un congelamiento del gasto público, austeridad, una reforma tributaria estructural y la eliminación del impuesto al patrimonio. Su apuesta será recuperar la confianza de los inversionistas, fortalecer la empresa privada, facilitar la formalización y respetar la independencia del Banco de la República.

En energía, campo y desarrollo productivo, el nuevo Gobierno anunció una política que combina transición energética con mayor explotación de hidrocarburos. De La Espriella prometió recuperar Ecopetrol, ampliar las reservas de petróleo y gas y autorizar el desarrollo del fracking bajo estándares técnicos y ambientales. También anunció medidas para fortalecer la generación térmica, proteger los embalses y evitar racionamientos. Para el campo prometió crédito, asistencia técnica, infraestructura, conectividad, seguridad y mejores canales de comercialización, con la Orinoquía como una de sus grandes apuestas agrícolas. A esto sumó compromisos para transformar el sistema de salud, mejorar el acceso a medicamentos y atención médica, y fortalecer la educación con énfasis en ciencia, inteligencia artificial, programación, robótica, tecnología e innovación. En paralelo, defendió una agenda cultural centrada en la familia, el mérito, la disciplina, la identidad nacional y una educación sin adoctrinamiento político.

En el frente social, regional e internacional, De La Espriella aseguró que los sectores más pobres serán los principales beneficiarios de su proyecto y prometió proteger a mujeres, niños, adultos mayores, personas con discapacidad y otras poblaciones vulnerables. También anunció que las obras públicas se definirán con criterios técnicos y no por afinidades políticas con el Gobierno Nacional, y prometió gobernar desde las regiones. En política exterior planteó recuperar el liderazgo de Colombia en Iberoamérica, fortalecer las alianzas con países que defienden la democracia y la libertad y adoptar una postura más dura frente a dictaduras, totalitarismos y organizaciones criminales transnacionales. Además, anunció mayor cooperación internacional en seguridad, nuevos mercados para los exportadores y embajadas enfocadas en atraer inversión. El discurso terminó con una promesa de “extrema coherencia” entre sus palabras y sus decisiones y con una consigna que resumió el tono de su posesión: “Todo por la patria, nada sin ella. Firmes por la patria. ¡Que viva Cristo Rey!”

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