La Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres coordina acciones para enfrentar la disminución de lluvias, proteger el recurso hídrico, fortalecer la preparación ante emergencias y lograr que todos los municipios cuenten con planes de contingencia.
La Gobernación de Cundinamarca, a través de la Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres, intensifica las acciones de preparación ante el fenómeno de El Niño, cuya probabilidad de ocurrencia supera el 95 %, según explicó el director técnico de la entidad, William Rozo. El funcionario indicó que este fenómeno podría extenderse hasta marzo de 2026 y aclaró que no significa la ausencia total de lluvias, sino una disminución de las precipitaciones, lo que incrementa el riesgo de escasez de agua, incendios forestales y afectaciones en diferentes sectores. Ante este panorama, el departamento identificó 42 municipios con mayor vulnerabilidad y formuló un plan de contingencia que involucra a todas las secretarías de la administración departamental.
Rozo explicó que el fenómeno comenzará a fortalecerse durante julio, alcanzará su mayor incidencia entre septiembre y noviembre y tendrá efectos durante el denominado “falso verano”, entre finales de noviembre y mediados de enero. Asimismo, señaló que la meta es que, antes del 20 de julio, el 100 % de los municipios cuenten con sus respectivos planes de contingencia. Para ello, la Unidad adelanta jornadas de asistencia técnica con las administraciones municipales y las empresas prestadoras de servicios públicos, verificando la existencia de estos instrumentos y apoyando su formulación cuando sea necesario, especialmente en municipios como Soacha y Fusagasugá. Además, recordó que la Ley 1523 establece que la gestión del riesgo es una responsabilidad compartida entre las autoridades y la ciudadanía, por lo que hizo un llamado al uso responsable del agua y de la energía.
Durante la entrevista, el director también se refirió a la preparación del departamento frente a los eventos sísmicos. Explicó que Colombia presenta una alta amenaza sísmica por sus condiciones geológicas, pero destacó que el cumplimiento de la norma de sismo-resistencia es determinante para reducir la vulnerabilidad de las edificaciones. Recordó el sismo registrado en Medina y Paratebueno, donde numerosas viviendas resultaron destruidas o averiadas por no contar con sistemas estructurales adecuados. Agregó que el departamento trabaja en el fortalecimiento de infraestructura esencial, especialmente en el sector salud, y reiteró que, ante una emergencia, las prioridades son garantizar el abastecimiento de agua, la atención médica, la vivienda y la alimentación de la población afectada.
Rozo invitó a los ciudadanos a identificar los riesgos presentes en sus territorios y reportar cualquier emergencia a la línea 320 240 6929, habilitada las 24 horas del día para atender situaciones como deslizamientos, inundaciones, afectaciones viales y otros eventos. Finalmente, destacó la articulación de Cundinamarca con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el Distrito Capital y los municipios, asegurando que este trabajo conjunto ha permitido reforzare la capacidad de respuesta y avanzar con mayor rapidez en procesos de recuperación y reconstrucción, como ocurrió tras el sismo de Medina y Paratebueno, consolidando al departamento entre los mejor preparados del país para atender emergencias.
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