¿Debió el hombre del coscorrón ser presidente de la República?

“Qué preguntas tan chimbas”, soltó Germán Vargas Lleras frente a una periodista, con ese tono seco que lo definió durante años. Sin rodeos, sin cálculo y sin intención de suavizar nada. Así se movió siempre en la vida pública. Este viernes 8 de mayo de murió a sus 64 años en Bogotá, tras enfrentar en los últimos años complicaciones de salud asociadas a la reaparición de un meningioma benigno en el cerebro, que lo llevó a múltiples tratamientos, cirugías en la Fundación Santa Fe y atención médica en Estados Unidos.

Abogado de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, Vargas Lleras también realizó estudios de posgrado en Gobierno y Administración Pública en el Instituto Ortega y Gasset de la Universidad Complutense de Madrid, en España. Nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, quien gobernó el país entre 1966 y 1970, creció en un entorno político de alto nivel que influyó de manera decisiva en su formación y trayectoria.

Su historia política empezó en 1981, con apenas 19 años, ya era concejal de Bojacá. Más adelante llegó al Concejo de Bogotá, donde estuvo entre 1990 y 1993. Pero fue en el Senado, entre 1994 y 2008, llegó a ser presidente del Congreso, obtuvo una de las votaciones más altas del país y se convirtió en figura determinante en la creación y consolidación de Cambio Radical.

El paso al Ejecutivo lo dio con Juan Manuel Santos. Fue ministro del Interior entre 2010 y 2012, y luego ministro de Vivienda entre 2012 y 2013, donde lideró uno de los programas más visibles de construcción de vivienda en el país. En 2014 llegó a la Vicepresidencia, cargo que ocupó hasta 2017, cuando renunció para buscar la Presidencia, una aspiración que persiguió sin concretar.

En 2002 sobrevivió a una carta bomba que le explotó en las manos y en 2005 a un carro bomba en Bogotá, intentos directos por sacarlo del escenario político. Aun así, siguió adelante, con una postura firme frente a la guerrilla y sin cambiar su manera de actuar.

El episodio del “coscorrón”, convertido en símbolo de su temperamento, y su insistencia por llegar a la Presidencia, que nunca logró alcanzar, terminan de dibujar a Germán Vargas Lleras como una figura que entendió el poder desde la decisión y la acción inmediata. Sin matices intermedios ni gestos de tibieza, construyó una trayectoria en la que decidió y ejecutó, incluso cuando el objetivo más alto de su carrera quedó a un paso de su historia política

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