Funcionarios fueron amenazados y recibidos a disparos mientras adelantaban labores de monitoreo por la presencia de un oso andino; la entidad anunció acciones ante organismos de control por presuntas intimidaciones desde el Concejo Municipal.

Un operativo de seguimiento a la presencia de un oso de anteojos en la vereda Soatama, en Villapinzón, terminó en un grave episodio de violencia contra funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca. Técnicos de fauna silvestre habrían sido objeto de amenazas e incluso disparos mientras realizaban labores de monitoreo en la cuenca alta del río Bogotá, situación que encendió las alarmas sobre la seguridad de quienes cumplen funciones ambientales en el territorio.

El director general de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, denunció además presuntas intimidaciones y señalamientos provenientes de miembros del Concejo Municipal, los cuales, según indicó, serán puestos en conocimiento de los organismos de control. El señalamiento abre un nuevo capítulo de tensión institucional en un municipio donde la discusión por la fauna silvestre parece haber escalado a un terreno preocupante.

Más allá del cruce de acusaciones, el trasfondo del conflicto es la presencia del oso andino, especie emblemática de los ecosistemas altoandinos y de páramo, cuya aparición suele interpretarse como señal de recuperación ambiental. Sin embargo, también genera inquietudes entre comunidades rurales que temen afectaciones a sus actividades productivas, un debate que exige diálogo técnico y no confrontaciones armadas.

Todo lo ocurrido, justo semanas después de que autoridades ambientales promovieran compromisos para proteger el corredor biológico del oso andino. Lo ocurrido en evidencia la fragilidad institucional y social frente a la defensa de la biodiversidad en Cundinamarca.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Escanea el código