Más de 320 especies han sido identificadas gracias a un sistema de monitoreo con sensores de movimiento y calor instalado por la CAR en humedales, páramos y áreas protegidas, en articulación con comunidades locales.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) instaló 26 cámaras de seguimiento en 11 humedales, el Páramo de Las Cuchillas y el área protegida El Salto de las Monjas, como parte de una estrategia para fortalecer la ciencia participativa y el monitoreo de fauna en conjunto con las Juntas de Acción Comunal (JAC). Estos dispositivos funcionan con sensores de movimiento y calor, lo que permite registrar especies sin alterar su comportamiento y recopilar información clave sobre sus dinámicas ecológicas.
En los últimos 10 meses, la iniciativa ha permitido identificar 324 especies, entre ellas 300 aves, 14 mamíferos y 10 insectos. Dentro de los registros se destacan la zarigüeya común, la ardilla roja, el armadillo pequeño, el ñeque, la paca, torcazas, el chilaco, el sapo común, la cascabel tropical y el ruiseñor, aportando insumos relevantes para la toma de decisiones en conservación.
Según explicó Nidia Clemencia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, este ejercicio no solo aporta información científica importante, sino que también contribuye al equilibrio ecológico de los humedales y respalda las acciones de conservación que se desarrollan de manera conjunta entre la entidad, la ciudadanía y otros actores del territorio, promoviendo una mayor apropiación ambiental.
Los ecosistemas intervenidos incluyen la Laguna de La Herrera, los humedales Gualí, Neuta, Santa Ana, Taboima, Jardín Botánico y la Reserva Ecoturística Los Totumos, así como la Laguna Verde, El Yulo, la Laguna de Suesca y la Laguna de Fúquene, en 12 municipios. Esta estrategia hace parte de 13 convenios solidarios con organizaciones comunales, con una inversión superior a mil 690 millones, es decir, cerca de 130 millones por cada JAC.

