En ocho meses, las autoridades han incautado más de 322 mil cajetillas de cigarrillos y 12 mil 700 botellas de licor, una economía ilegal que golpea la salud pública y le quita cerca de 80 mil millones al departamento.
En los últimos ocho meses, las autoridades en Cundinamarca han incautado más de 322 mil cajetillas de cigarrillos y 12 mil 700 botellas de licor de contrabando, evidencia de una economía ilegal que, según cifras oficiales, mueve cerca de 1,5 billones al año y que ha venido creciendo de manera sostenida durante la última década.
El contrabando de cigarrillos y licores ingresa al país por múltiples rutas ilegales, tanto desde el exterior como a través del movimiento irregular entre departamentos. En el caso del licor, las autoridades han detectado producto importado de manera ilegal, licor que circula sin cumplir la normatividad y botellas adulteradas, una situación que representa un riesgo directo para la salud pública y fortalece estructuras criminales en los mercados locales.
“El contrabando no solo afecta las finanzas del departamento, sino que pone en peligro la vida de la gente y le quita recursos a la salud, la educación y a los programas sociales”, afirmó el gobernador Jorge Rey, al advertir que como consecuencia de este delito Cundinamarca deja de recibir cerca de 80 mil millones que deberían invertirse en el bienestar de los ciudadanos.
La desarticulación de estas redes ha sido liderada por el Grupo Especial contra el Contrabando de la Secretaría de Hacienda, con el apoyo de distintas unidades de la Policía, en más de 500 operativos desplegados en todo el territorio. Como parte del fortalecimiento de esta estrategia, el gobernador destacó la incorporación de dos nuevas camionetas, que permitirán mejorar la reacción en campo y reforzar el control en corredores estratégicos del departamento.

