Aspirante al Senado por Cambio Radical inició gira en Caquetá y defendió reformas sostenibles, descentralización y respeto institucional.
El candidato al Senado de la República por Cambio Radical, Nicolás Gómez, inició su agenda política en el sur del país con una visita a Florencia, Caquetá, desde donde anunció recorridos por Garzón y Pitalito (Huila). Acompañado por dirigentes regionales y equipos de trabajo en al menos 14 departamentos, Gómez aseguró que su aspiración nacional se fundamenta en una visión territorial, basada en el fortalecimiento de la acción comunal y la recuperación de la confianza en las instituciones.
Durante la entrevista con Fusagasugá Noticias Periódico Digital, el aspirante fue crítico frente a la polarización política y rechazó la idea de que la oposición a ciertas iniciativas del Gobierno convierta a los partidos en “enemigos” de la democracia. Afirmó que Cambio Radical mantiene una vocación reformista, siempre que las reformas laborales, de salud y pensiones sean sostenibles y se alejen del populismo. “El país necesita cambios permanentes, pero con responsabilidad fiscal y con la dignidad humana en el centro”, señaló.
Sobre el panorama político nacional y las recientes decisiones del Consejo Nacional Electoral, Gómez insistió en que las determinaciones judiciales y administrativas deben respetarse, aun cuando no resulten favorables. A su juicio, el fraccionamiento político actual responde más a estrategias mediáticas que a debates de fondo, y reiteró que su partido priorizará la consolidación del Congreso antes de definir respaldos presidenciales. “Nunca ha existido un presidente sin Congreso, y eso no es un detalle menor para la democracia”, afirmó.
En materia de lucha contra la corrupción, Gómez sostuvo que no existen soluciones mágicas y cuestionó el llamado “populismo legislativo” basado en promesas de más cárceles o controles. Propuso, en cambio, una revisión profunda de la moralidad pública, el fortalecimiento de los sistemas de prevención y transparencia, y una responsabilidad compartida que supere la división entre derecha e izquierda. Asimismo, rechazó la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, defendió la descentralización con recursos reales para los territorios y aseguró que debates como la eutanasia o la tributación de las iglesias deben abordarse sin simplificaciones ideológicas.

