Gimnasio Los Laureles se pronuncia tras el hallazgo y asegura que la institución “queda con el corazón herido”

La tragedia de Valeria Afanador, la niña desaparecida desde el pasado 12 de agosto en Cajicá, llegó a un doloroso desenlace con el hallazgo de su cuerpo sin vida a escasos metros de su colegio, en el río Frío. El descubrimiento, ocurrido después de 18 días de intensa búsqueda, dejó más preguntas que respuestas y abrió un debate sobre si su muerte fue producto de un accidente o de un hecho criminal.

El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, pidió a las autoridades actuar con celeridad y señaló que será la necropsia de Medicina Legal la que despeje las dudas. “A Valeria la encontramos a 200 metros del instituto educativo, sumergida en el río, era improbable que no hubiéramos advertido su presencia. Medicina Legal determinará si la muerte se dio por un accidente o por muerte violenta”.

El mandatario subrayó que la zona ya había sido inspeccionada desde el primer día por más de 200 personas, lo que alimenta la hipótesis de que la menor pudo haber sido dejada en el lugar recientemente. “Nos queda la sensación de que la dejaron recientemente en el sitio. Será Medicina Legal quien establezca si esto fue así”.

 

El pronunciamiento del colegio

El Gimnasio Los Laureles, institución educativa donde estudiaba Valeria, también se pronunció tras la confirmación de la noticia. En un comunicado oficial, el colegio manifestó su profundo dolor y solidaridad con la familia de la menor:

“La partida de Valeria afecta a toda la institución, dejando un corazón herido. Acompañamos a su familia con nuestra solidaridad y nuestro amor. Su dolor es también nuestro dolor, y lo abrazamos con toda la fraternidad de la que somos capaces”.

La institución aseguró que continuará colaborando con las investigaciones para esclarecer los hechos:

“Reiteramos nuestra disposición absoluta para estar presentes en lo que sea necesario y para seguir, con firmeza, en la búsqueda de la verdad”.

 

El hallazgo, realizado en un sector ya inspeccionado y tan cercano al colegio, genera incertidumbre y cuestionamientos sobre la desaparición. La Fiscalía y Medicina Legal tienen ahora en sus manos la tarea de esclarecer si se trató de un accidente, una negligencia o un crimen que aún permanece oculto.

La comunidad de Cajicá y todo el departamento siguen consternados por la muerte de Valeria, cuya historia se convirtió en símbolo de dolor, pero también en un clamor de justicia.

 

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