UNGRD entrega recomendaciones con miras a la segunda temporada de lluvias bajo condiciones del fenómeno de El Niño.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) emitió la Circular 085 del 18 de septiembre, que establece lineamientos de prevención y preparación para la segunda temporada de lluvias, la cual se presenta principalmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica. Este año, su comportamiento estará influenciado por la evolución del fenómeno de El Niño.
En condiciones climatológicas normales, la segunda temporada de lluvias en Colombia suele presentarse entre mediados de septiembre y diciembre, con mayores precipitaciones durante octubre y noviembre, especialmente en departamentos de las regiones Andina, Caribe y Pacífica.
Sin embargo, de acuerdo con información del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), durante julio y agosto se registró un marcado déficit de lluvias en amplios sectores de estas regiones, condición que se extendió durante las primeras semanas de septiembre. Este escenario estuvo acompañado de temperaturas máximas históricas en zonas de Tolima, Risaralda, Antioquia, Cesar, La Guajira y Norte de Santander.
Los organismos internacionales de monitoreo climático también prevén que El Niño continúe consolidándose durante las próximas semanas y alcance su mayor intensidad hacia finales de 2026. Este escenario podría generar una disminución de las lluvias y un aumento de las temperaturas en buena parte del territorio nacional, especialmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica.
En consecuencia, se prevé que durante la segunda temporada de lluvias los acumulados de precipitación se ubiquen por debajo de los promedios históricos esperados para el último trimestre del año.
No obstante, la UNGRD advierte que esta disminución no elimina la posibilidad de eventos hidrometeorológicos. Durante este periodo pueden presentarse lluvias intensas y de corta duración, acompañadas de tormentas eléctricas.
En zonas afectadas por incendios forestales, la pérdida de cobertura vegetal y las alteraciones en la capacidad de infiltración del suelo pueden favorecer la escorrentía, la erosión y el arrastre de materiales. Estas condiciones podrían aumentar la probabilidad de crecientes súbitas, avenidas torrenciales y movimientos en masa.
Por esta razón, la UNGRD hace un llamado a gobernadores, alcaldes, autoridades ambientales y coordinadores departamentales y municipales de gestión del riesgo para que fortalezcan de inmediato sus planes de prevención, preparación y respuesta. También se insta a las entidades públicas y privadas a fortalecer sus planes de gestión del riesgo de desastres teniendo en cuenta los parámetros establecidos en el Decreto 2157 de 2017.
La Circular 085 establece 38 acciones, entre las que se encuentran:
- Actualizar los escenarios municipales y departamentales de riesgo por movimientos en masa, inundaciones, crecientes súbitas, avenidas torrenciales y vendavales. Estos análisis deben considerar la posibilidad de lluvias intensas y de corta duración sobre zonas afectadas por incendios forestales.
- Monitorear las cuencas y microcuencas, especialmente aquellas con antecedentes de eventos asociados a condiciones lluviosas.
- Identificar e intervenir puntos críticos de riesgo para proteger la vida y la seguridad de las personas, los animales de compañía, los animales de producción y la fauna silvestre.
La UNGRD también instó a las entidades que integran el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD) a ejecutar las acciones de conocimiento, reducción y manejo necesarias para proteger a las comunidades y sus medios de vida.
Las autoridades territoriales, entidades operativas y sectores productivos pueden consultar la circular 085 de 20026 y su anexo técnico.

