La Procuraduría reveló que el pastor cristiano presionó indebidamente a la Cancillería en el caso pasaportes. Su salida de la jefatura de despacho ocurre justo antes de que se oficializara una suspensión provisional.

El presidente Gustavo Petro movió una de sus fichas más polémicas: Alfredo Saade dejó de ser jefe de despacho tras menos de dos meses en el cargo y fue designado como nuevo embajador de Colombia en Brasil. Aunque el nombramiento parece un ascenso diplomático, en realidad ocurre en un contexto marcado por la tormenta que desató el proceso de los pasaportes y una inminente sanción de la Procuraduría.

El Ministerio Público tenía lista una suspensión provisional contra Saade por presuntas extralimitaciones de funciones. La Procuraduría reveló tres hallazgos clave dentro del expediente disciplinario:

1. La Imprenta Nacional no tiene capacidad para producir pasaportes, ni ahora ni a futuro, pero Saade intentó forzar a la Cancillería a que asumiera esa tarea.

2. Ordenó reducir el volumen de citas para expedición de pasaportes —según él, por instrucción presidencial— con el fin de “ajustar” la demanda al inventario disponible.

3. Acusó a funcionarios de la Cancillería de tener intereses en la empresa Thomas Greg & Sons, lo que provocó choques internos; varios de ellos lo confrontaron y aportaron su testimonio en la investigación.

De acuerdo con los investigadores, estas actuaciones constituyen una posible extralimitación de funciones y una presión indebida sobre decisiones administrativas que no le correspondían.

Para evitar que la suspensión se hiciera efectiva en la Casa de Nariño, Petro decidió relevarlo del cargo y trasladarlo a la embajada en Brasil. La jugada política busca protegerlo de la sanción inmediata, aunque un fallo de fondo podría dejarlo inhabilitado para ejercer funciones públicas, lo que afectaría también su cargo diplomático.

Saade, sin experiencia en el servicio exterior, celebró su nombramiento con un mensaje en redes sociales en el que aseguró que cumplió con éxito las tareas asignadas en Palacio y que ahora llevará a “buen puerto” el nuevo reto diplomático.

El trasfondo de su salida se inscribe en la crisis de los pasaportes, que ya salpicó a excancilleres y mantiene al Gobierno bajo presión por la inminente falta de documentos a partir de septiembre. Saade se convierte así en el primer alto funcionario de la Casa de Nariño que abandona su cargo directamente vinculado con este escándalo.

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