Seis meses después de endurecer las reglas, la autoridad ambiental intensifica el seguimiento con tecnología y advierte que no habrá margen para incumplimientos.
A seis meses de la entrada en vigencia de la Resolución 284 de 2025, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) reporta un balance contundente en la aplicación del nuevo régimen de compensaciones ambientales, una medida que elevó las exigencias para empresas y proyectos que hacen uso de recursos naturales. La entidad asegura que el objetivo es que toda afectación al entorno tenga una respuesta concreta en restauración y protección.
Un equipo técnico especializado adelanta monitoreo permanente con drones, análisis geoespacial y herramientas tecnológicas que permiten verificar, en campo, si las obligaciones ambientales realmente se están cumpliendo. La estrategia busca cerrar la brecha histórica entre lo que se promete en los permisos y lo que efectivamente se ejecuta en el territorio.
Las cifras evidencian que desde 2024 se ha acompañado el crecimiento de más de 1,2 millones de árboles, y solo en lo corrido de 2026 ya se han monitoreado 425 mil adicionales, en el marco de los planes de compensación exigidos. Estas acciones hacen parte de un paquete más amplio que incluye restauración ecológica, pago por servicios ambientales, protección de predios y otras medidas orientadas a recuperar ecosistemas impactados.
La entidad advierte que las compensaciones no pueden quedarse en el papel y que el rigor técnico será determinante para garantizar resultados reales. En un contexto de creciente presión sobre los recursos naturales, la autoridad ambiental busca dejar claro que el control se fortalece y que las reglas, ahora más estrictas, se aplicarán sin concesiones.

