Más de 11 mil metros cuadrados de este ecosistema fueron arrasados en Beltrán para la producción ilegal de carbón vegetal.

En la vereda Guacharacas, del municipio de Beltrán, autoridades evidenciaron la tala de 182 árboles nativos en una zona de bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más frágiles del país. El operativo, liderado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) con apoyo de la Policía Nacional, dejó además tres personas capturadas, quienes deberán responder ante la justicia por estos hechos.

Durante la inspección, técnicos de la CAR documentaron la transformación del área intervenida, cercana a los 11 mil metros cuadrados, donde los árboles fueron cortados y convertidos en trozas para su posterior quema a cielo abierto, con el fin de producir carbón vegetal. La escena evidenció no solo la pérdida de cobertura forestal, sino también un impacto directo sobre el aire y el equilibrio natural de esta zona.

El bosque seco tropical, según autoridades ambientales, ha sido uno de los ecosistemas más degradados en Colombia, con apenas una fracción de su cobertura original aún en pie. En el caso de Cundinamarca, este tipo de bosque representa una porción mínima del territorio, pero cumple funciones clave como la regulación hídrica, la captura de carbono y el hábitat de miles de especies de flora y fauna.

Desde la CAR advirtieron que este tipo de prácticas no solo constituyen un delito ambiental, sino que ponen en riesgo la estabilidad de los suelos y las fuentes de agua, afectando directamente a las comunidades cercanas. Mientras avanzan las sanciones correspondientes, las autoridades reiteraron el llamado a proteger estos entornos naturales, cuya desaparición tendría consecuencias irreversibles para el equilibrio ecológico de la región.

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