Mientras sectores del uribismo lo tildan de burla, otros líderes lo califican como un hecho histórico para la paz.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) profirió su primera sentencia contra los máximos excomandantes de las FARC, declarándolos responsables de más de 21.000 secuestros cometidos entre 1993 y 2012. Rodrigo Londoño (Timochenko), Pastor Alape, Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Rodrigo Granda, Milton de Jesús Toncel (Joaquín Gómez) y Jaime Alberto Parra (El Médico) aceptaron su responsabilidad y deberán cumplir ocho años de sanciones restaurativas, que incluyen proyectos de desminado, búsqueda de desaparecidos y actos de memoria. La decisión no contempla cárcel, aunque sí restricciones de movilidad y verificación internacional.

El fallo ha generado reacciones encontradas en el ámbito político:

Abelardo de la Espriella: «Hoy la JEP hace un parapeto de supuesta justicia, un fallo impune para lavarle la cara a los cabecillas de las FARC: más de 21 mil secuestros sin castigo. Siempre lo he dicho: la JEP es fruto de la burla a la voluntad popular que dijo NO. Su origen es espurio y en mi presidencia, voy a acabarla«.

Paloma Valencia: calificó la sentencia de “burla” y advirtió que “no hay garantías reales para las víctimas”.

María Fernanda Cabal: sostuvo que el fallo constituye “una burla para las víctimas” y cuestionó que los responsables de crímenes de guerra evadan la cárcel.

Roy Barreras: lo describió como un hecho “histórico e inédito”, destacando que nunca antes una organización armada se había sometido voluntariamente a un tribunal por delitos de esta magnitud.

Juan Fernando Cristo: reconoció la demora del proceso, pero lo valoró como “histórico” dentro del cumplimiento del Acuerdo de Paz.

Mauricio Lizcano: expresó su inconformidad al considerar la sanción “simbólica” tras más de siete años de espera y cuestionó la falta de verdad plena en varios casos.

Partido Comunes (exFARC): defendió la sentencia asegurando que han cumplido con los compromisos de verdad y reparación, reiterando su respaldo al proceso de paz.

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