La autoridad electoral expone el código fuente y activa un robusto plan de auditorías para blindar la transparencia de los comicios del 31 de mayo.
El “cerebro” de las elecciones ya no estará completamente cerrado. La Registraduría Nacional del Estado Civil permitirá revisar el corazón tecnológico del proceso electoral de 2026 como parte de un Plan General de Auditorías que busca reforzar la confianza en los comicios del 31 de mayo. La estrategia contempla la exposición controlada del código fuente, así como la participación de partidos políticos, organismos de control y observadores nacionales e internacionales en la verificación de los sistemas que operarán durante la jornada.
El registrador Hernán Penagos detalló que el eje central será la exposición del código fuente durante dos semanas, ampliando significativamente los tiempos de revisión. A esto se suman simulacros nacionales e internacionales, pruebas de escrutinio, ejercicios de digitalización y un proceso de “congelamiento” del software días antes de la votación, mecanismos diseñados para anticipar fallas y cerrar cualquier margen de incertidumbre técnica.

Desde la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro ha insistido en que el Estado debería tener control directo sobre el software electoral, advirtiendo posibles riesgos de fraude. Frente a esto, Penagos respondió que la entrega total del código podría abrir la puerta a vulneraciones y ataques informáticos, por lo que defendió el modelo de auditoría supervisada como el equilibrio entre transparencia y seguridad.
La Registraduría mantiene identificados más de un centenar de municipios con alertas por violencia, lo que ha obligado a intensificar la coordinación con la Fuerza Pública y el Ministerio de Defensa. Con el llamado “plan democracia” en marcha, el reto no solo será tecnológico, sino también territorial.

